Renegociar la hipoteca: cuándo y cómo

Renegociar una hipoteca puede suponer cantidades importantes, o no aportar nada. Todo depende de tres variables y de algunos gastos que suelen olvidarse en las cuentas. Así se plantea correctamente el problema.
Qué hace interesante una renegociación
Tres elementos actúan juntos: la diferencia entre tu tipo actual y el tipo disponible, el capital pendiente y el plazo restante.
Lo último es lo peor entendido. En una hipoteca de amortización clásica, los intereses se concentran al principio: al inicio una cuota paga sobre todo intereses; al final, sobre todo capital. Renegociar cerca del final afecta por tanto a una pequeña parte de intereses restantes, por atractiva que parezca la diferencia de tipo.
Los costes que hay que incluir
Un ahorro bruto en intereses no es una ganancia neta. Según el país y el contrato, se aplican total o parcialmente: comisiones por amortización anticipada, gastos de apertura del nuevo préstamo, gastos de garantía y a veces de cancelación.
Esos costes se pagan de inmediato, mientras que el ahorro se reparte a lo largo de años. Ese desfase explica que una renegociación aparentemente ventajosa solo sea rentable al cabo de varios años.
Estimar la ganancia real
El método tiene tres pasos. Primero, calcula el total de intereses pendientes al ritmo actual. Después, el total de intereses al nuevo tipo, sobre el plazo previsto. La diferencia es la ganancia bruta.
Resta a continuación todos los gastos: obtienes la ganancia neta. Por último, divide esos gastos entre el ahorro mensual: así sabes cuántos meses hacen falta para amortizarlos. Si ese plazo supera el tiempo que queda de hipoteca, la operación no tiene interés financiero.
Cuidado con alargar el plazo
Una renegociación que baja la cuota alargando el plazo puede costar más en total, incluso con un tipo menor: pagas menos cada mes, pero durante más tiempo.
Ambos objetivos son legítimos y opuestos: reducir el coste total o liberar liquidez mensual. Decide cuál persigues antes de comparar ofertas; si no, compararás propuestas que responden a preguntas distintas. El simulador de crédito de Finvygo permite variar el tipo y el plazo para ver el efecto sobre el coste total y sobre tu patrimonio neto.
Una renegociación se juzga por la ganancia neta después de gastos y por el tiempo necesario para amortizarlos, nunca por la sola diferencia de tipo. Las reglas y los gastos varían según el país y la entidad: pide propuestas por escrito antes de decidir.
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